Análisis: Imp of the Sun

 Probamos el esperado título peruano y te contamos nuestra opinión



Tuvimos la oportunidad de probar el tan esperado Imp of the Sun, ópera prima de la desarrolladora peruana Sunwolf Entertainment,  que llegó el 24 de marzo del 2022 a PC y consolas. Nosotros lo probamos en la consola portátil de Nintendo y te contamos nuestro veredicto final.

Imp of the Sun nos transporta a un mundo ambientado en la cosmología andina peruana, en donde el Dios Sol ve con preocupación cómo un eclipse oscurece todo sobre la tierra y envía a su súbdito para que investigue y encuentre la manera de arreglarlo.

Enfocándonos directamente en el gameplay, Imp of the Sun es un videojuego de plataformas en 2D, pero con elementos de RPG que enriquecen su experiencia a medida que se avanza en la historia. El recorrido de este juego es prácticamente lineal, pero cuenta con múltiples laberintos y desafíos con puertas cerradas y palancas ocultas que las activan. A su vez, existen muchas “zonas de combate” en las que es necesario derrotar a oleadas de enemigos para poder seguir avanzando.



En el juego encarnas a Nin, un ser parecido a un pequeño demonio incandescente que es enviado por el mismo Dios Sol a la Tierra para derrotar a los cuatro guardianes que deberían protegerla, pero que han sido corrompidos por el gran eclipse mundial que lo está asolando todo.

Aunque al principio podría parecer que estamos ante un juego de mundo abierto, porque se nos presenta la posibilidad de ir a cualquiera de sus cuatro locaciones (o fases) nada más al empezarlo, pronto nos damos cuenta de que existen “bloqueos naturales” que, de alguna manera, terminan condicionando nuestro recorrido. 

Nin, quien recibe sus poderes y habilidades directamente del Dios Sol, es un ser muy ágil y fuerte, pero susceptible a perder toda su fuerza en lugares en donde los rayos solares no llegan. Además, es importante notar que nuestro personaje es aún un ser en aprendizaje, muestra de ello es que durante su aventura podremos mejorarlo de muchas formas para enfrentarlo a desafíos cada vez más grandes.


Es indispensable, en este punto, narrar sobre el sistema de mejoras y combate con el que cuenta nuestro personaje. Para empezar, Nin cuenta con dos medidores permanentes en una esquina de la pantalla: el de vida y el de fuego interior.

El de vida es lo que suena: un medidor de vida, graficado por corazones, que se va terminando a medida que nuestro personaje recibe daño enemigo.

El segundo, llamado “Medidor de fuego interior”, es una barra que marca la cantidad de energía solar con la que contamos para realizar diversos movimientos, habilidades y poderes. Este medidor tiende a acabarse rápidamente, pero se rellena en cualquier lugar en donde podamos encontrar algo de luz, ya sea solar o de antorchas (estas últimas especialmente vitales en cavernas o lugares muy oscuros).




Además, tenemos la posibilidad de mejorar las habilidades de Nin gracias a la recolección de orbes de calor. Estos orbes se encuentran desperdigados por el mundo y también se consiguen derrotando enemigos. 

Nin puede mejorar en tres aspectos: más vida, optimización de uso del fuego interior y la fuerza de sus golpes. Cada aspecto cuenta con cinco niveles y cada uno demandará mayor consumo de orbes de calor que el anterior. Con cada mejora, el nivel general del personaje también crecerá en uno, pudiendo alcanzar el valor máximo de 15 en etapas más avanzadas.

Y por si todo esto no fuese suficiente, Nin tiene la facultad de aprender nuevos movimientos gracias a unas esferas calóricas que están escondidas en lugares estratégicos del mapa, así como aprender combos, que son una especie de habilidad especial que se obtiene al derrotar a los guardianes y se activan al realizar una sucesión de golpes ininterrumpidos en los enemigos.



Todo este sistema de combate y mejoras logran que estemos ante un personaje de evidente crecimiento constante y con el cual podamos sentirnos identificados a medida que, al mismo tiempo, nos hacemos cada vez más hábiles con el control del juego.

Imp of the Sun nos presenta una estética de dibujos a mano en 2D, fusionados contra escenarios que parecieran estar en 3D y, a veces, con ciertos elementos decorativos que parecen estar con calco interactivo (esta opción que ofrecen algunos softwares de ilustración para vectorizar fotografías reales automáticamente). Aunque esto puede sonar a paporreta, la genialidad con la que el apartado gráfico ha sido compuesto nos lleva a una armonía visual muy interesante y peculiar, en donde todos los elementos conviven muy bien y no te despegan nunca del objetivo principal.

Otro detalle interesante es que las animaciones de los personajes que están realizadas con la técnica del cuadro a cuadro. Un dibujo después del otro. Aunque están logradas y cumplen perfectamente con el ámbito general del juego, se extraña que no hayan considerado usar una mayor cantidad de fotogramas intermedios, falencia principalmente notoria en momentos de acercamiento o en donde el juego general parece ir a más velocidad que los mismos personajes. Este detalle se nota mucho más en las animaciones a toda pantalla que el juego nos proyecta al momento de visitar una nueva región o cuando estamos a punto de enfrentarnos a uno de los guardianes. El diseño general de los personajes es, simplemente, sublime; no pudiendo decir lo mismo de la animación que solo cae en cumplidora.



El apartado estético que, definitivamente, se lleva todas las palmas, es el sonoro. Todas las canciones que componen el soundtrack de este juego expresan la experiencia y la pasión del productor. La combinación de coros en quechua, aymara y asháninka, junto con diversos instrumentos orquestales nos transportan a un mundo onírico del cual no queremos salir. De hecho, a veces la música podía sonar tan épica que llegaba a despegarse del juego que está más enfocado en la acción.

Algo que también está dentro del apartado sonoro, pero que cae como una simple peculiaridad, es que el idioma que los personajes del juego hablan puede parecer algún lenguaje nativo peruano al principio, pero conforme nos vamos a costumbrando a él, percibimos que es solo uno inventado, quizás combinación de varios, con frases pregrabadas y que se repiten de acuerdo a las circunstancias del jugador.

Después de todo y aunque nos encantaría poder decir lo contrario, Imp of the Sun no es un juego perfecto: hay bugs… y muchos. Durante nuestra partida en Nintendo Switch hemos podido percibir no solamente ralentizaciones en la música, que la entrecortaba o ya de plano la eliminaba; sino también una repentina caída de cuadros por segundo ante la presencia de una gran carga gráfica, que llevaba a la consola a cerrar el juego intempestivamente. Estos errores no eran aislados, ocurrieron muchas veces durante nuestra partida, pero estamos confiados en que una próxima actualización sencilla los podrá corregir muy fácilmente.


Conclusión:

Imp of the Sun es un juego que debes tener en tu colección, no solamente porque es un buen referente de lo que nuestra creciente industria peruana de videojuegos puede hacer, sino porque combina un gameplay muy ágil, interesante y divertido de experimentar, a la vez de proponer una estética general que, de todas maneras, te hace añorar la mitología y cosmovisión de la tierra que pisamos.


LO MEJOR:

El sistema de mejoras y gameplay.

La banda sonora.

Rejugabilidad para conseguir el 100 % del juego.


LO PEOR:

La corta duración (se pasa en 6 horas o menos).

La poca profundidad de la historia principal.


 NOTA: 
85/100

Escribe: Retrotriped

Análisis hecho con un código de Switch brindado por Fireshine Games*




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