Capcom trae de vuelta un clásico de la saga con un toque moderno que plasma de forma increíble una mezcla que nadie pidió pero que se agradece mucho. Luego de matar muchos demonios y jefes alucinantes te contamos qué tal nos pareció.
Onimusha: Way of the Sword es un juego de acción y aventura catalogada por la misma CAPCOM como un Swordplay Action está desarrollado y distribuido por CAPCOM. Esta entrega marca el regreso de una de las franquicias de acción más queridas de Capcom y del público en si, una saga que por más de dos décadas permaneció prácticamente dormida y que este año regresa con una aventura completamente nueva protagonizada por Miyamoto Musashi. Como ya se sabe, el juego nos llevará a un Japón feudal transformado por la presencia de los Genma, que son criaturas monstruosas. Acá los samuráis, los Oni, demonios y fuerzas espirituales coexisten en una misma historia.
La propuesta es simple y mantiene la esencia de los Onimusha clásicos, pero se busca también que esté modernizarla con un sistema de combate mucho más elaborado sin llegar a ser complicado, escenarios que se van ampliando progresivamente pero sin ser mundo abierto. Para entender un poco el peso de este regreso hay que saber lo que significa Onimusha dentro de Capcom. La franquicia siempre fue una combinación de acción, terror, samuráis, mitología japonesa y elementos sobrenaturales, con protagonistas que normalmente terminaban enfrentándose a los Genma y utilizando poderes relacionados con los Oni. Pues bien, acá sucede igual como debe de ser los Onimusha pero se agregan momentos y puntos clave de la historia como el Japón feudal, concretamente una Kioto que ha sido deformada por la aparición de fuerzas demoníacas.
Capcom se dio cuenta que este no es juego de acción moderno más y colocarle el nombre Onimusha; se dió cuenta que tenía que recuperar esa sensación de aventura, misterio y combate con espada que convirtió a los originales en títulos tan recordados.Sobre todo llegar a jugadores nuevos para que se familiaricen con términos como Genma, Oni, Issen o almas. Y pues creo Capcom lo ha logrado y es ahí donde está uno de los grandes méritos de esta entrega, que no se limita a copiar las mecánicas antiguas, sino que entiende qué elementos forman la identidad de Onimusha y los utiliza como base para construir algo mucho más profundo, práctico y sencillo. El juego está disponible desde el 4 de setiembre.
Historia:
Esta aventura comienza presentándonos a un Miyamoto Musashi, un espadachín que por cultura general de la literatura japonesa sabemos quien es. Así es, el legendario Santo de la espada, maestro espadachín e invicto en sus combates allá por la época de cambio del período Sengoku al período Edo. Pues bien, en el juego aparece como un guerrero joven, orgulloso y extremadamente seguro de sus capacidades. Un muchacho obsesionado con convertirse en el mejor espadachín posible. Para no entrar en spoilers, su camino cambia completamente cuando el mundo que conoce empieza a verse afectado por la amenaza de los Genma y termina entrando en contacto con fuerzas que jamás imaginó, ya que su mundo siempre era la de luchar contra samuráis.
Este inicio utiliza a Musashi como punto de entrada para presentar nuevamente el conflicto entre humanos, Oni y Genma, pero también para mostrar cómo un personaje que inicialmente piensa principalmente en sí mismo comienza a comprender que hay problemas que no pueden solucionarse simplemente demostrando quién es el guerrero más fuerte. Es precisamente esta parte de la trama que estará centrada cuando veamos una evolución en Musashi dando prioridad a lo que está sucediendo a su al rededor y a su vez encaminándolo a ser el mejor de todos.
Sin entrar en muchos detalles para no quitar la magia de la aventura, podemos decir que la trama gira alrededor de la amenaza que los Genma traen a Kioto. Es cuando Musashi recibe la posibilidad de utilizar el poder Oni y a partir de ahí comienza una aventura que mezcla personajes históricos, figuras inspiradas en la tradición japonesa y elementos completamente fantásticos típico de Onimusha. Lo genial del juego es que no todo se da de porrazo, sino que se da de forma orgánica y de a pocos.
Kioto es la locación principal de esta aventura donde veremos a Musashi conocer a nuevos personajes, enemigos y situaciones que amplían la mitología. La historia puede tener momentos bastante serios, pero nunca olvida que el protagonista es precisamente la clase de personaje que puede convertir una situación peligrosa en una escena absurda simplemente por su manera de comportarse.
Hablando del protagonista, Musashi quien está inspirado en el legendario actor japonés Toshiro Mifune ha logrado que esta decisión caiga como anillo al dedo. No estamos hablando simplemente de ponerle el rostro de un famoso a un personaje sino que su imagen también recuerda a los grandes papeles de samurái que realizó durante su carrera. Lo genial es que Musashi no se siente como un personaje serio, sino como un joven impulsivo, brusco, ambicioso y tremendamente confiado en su espada. Y eso encaja perfectamente con el personaje que vemos en pantalla. Alguien que quiere demostrar que es el mejor sin importar nada a su al rededor.
Uno piensa que un juego que involucra demonios tiene que ser serio en todo momento, pues no. Me sorprendió mucho la comedia y lo bien trabajado que está. Meter humor dentro de una historia de demonios, muerte, horror y samuráis podía haber salido terriblemente mal, pero funciona precisamente porque Musashi es el responsable de buena parte de ese tono. Es un hombre brusco, bastante tonto en determinadas situaciones por lo que muchas veces parece que está viviendo una aventura sobrenatural mientras él simplemente está pensando en superar al siguiente rival. Esa personalidad permite que las conversaciones tengan momentos inesperadamente divertidos sin destruir el tono oscuro del juego. Musashi puede estar al borde de la muerte o en situaciones peligrosas y aun así reaccionar como alguien que está más preocupado por su reputación como espadachín.
Jugabilidad:
De una podemos decir que la construcción de su jugabilidad no solo es asombrosa sino que logran mezclar lo clásico con lo moderno sin llegar a ser complejo. Musashi posee ataques rápidos, ataques fuertes, bloqueo, esquiva y diferentes respuestas defensivas, pero lo interesante es que ninguna de estas acciones existe solo para llenar una lista de movimientos, ya que tienen una función concreta. Uno deberá de saber cuando usar cada movimiento y esto cambia por completo la forma de jugar. Al inicio parece un sistema sencillo, pero conforme desbloqueamos habilidades entenderemos cómo funciona la resistencia de los enemigos, descubriremos que es más profundo de lo que uno cree. Partiendo por lo importante, y es que no tendremos una barra de resistencia para realizar varios ataques o esquivas, así que el combate se siente rápido y dinámico. Esto hará de que estés muy atento a los patrones de movimiento del enemigo.
Ahora sabiendo eso, podremos hablar del parry, ya que esta mecánica es uno de los mejores sistemas de combate que Capcom ha creado para este juego. El parry no es simplemente pulsar un botón para bloquear un ataque en el último momento, sino que dependerá de cómo respondamos. Esto afectará a la resistencia del enemigo y a nuestras posibilidades de contraatacar. Un parry bien ejecutado puede dejar al rival vulnerable y permitirnos continuar con nuestros golpes, mientras que una defensa más agresiva puede convertirse en un deflect capaz de reducir considerablemente la resistencia del enemigo. Hay que estar atentos al momento exacto del impacto, puesto que esa precisión transforma una batalla que parecía complicada en una secuencia espectacular. Lo rescatable es que el juego te da la facilidad de acostumbrarte a realizar esta mecánica para que tu partida sea más simple.
Luego tenemos al Issen, que consiste en atacar en el instante exacto en que el enemigo está a punto de golpearnos, haciendo que hagamos un contra ataque que sirva para acabar con muchos enemigos normales de forma inmediata. Es cuestión de practicar y llevar el ritmo de cada adversario para tener los reflejos suficientes y dar el golpe. Además, el sistema permite encadenar Issen y convertir un enfrentamiento simple en una auténtica demostración de habilidad, ya que te enfrentarás a varios enemigos a la vez. Lo positivo de el juego es que no nos obliga a jugar siempre de esta manera, ya que podemos bloquear, esquivar, hacer parry o utilizar otras técnicas dependiendo de la situación. El Issen en si es la recompensa para quien quiere llevar el sistema de combate al límite, y cuando empiezas a dominarlo disfrutarás el juego a su plenitud.
Si tu estilo es más de tomar rangos o espacios para posicionarte, la opción adecuada es la de esquivar,ya que también tienen bastante más importancia de la que podría parecer inicialmente. No todos los ataques necesitan parry sino el poder esquivar- Estos determinados ataques sin armas o agarres requieren que salgamos del camino tomar distancia y poder atacar. Además, una esquiva realizada con una precisión determinada puede activar el sistema de Reflex Dodge, que luego permite avanzar a un Reflex Combo cuando llenamos el medidor correspondiente. Esto hace que defendernos también sea una forma de atacar y una opción más para tu catálogo de mecánicas jugables.
Musashi puede combinar ataques rápidos y fuertes para poder tener el combate bajo control, pero será dependiendo de la situación, ya que el sistema de combate recompensa especialmente la capacidad de conectar ataques después de una defensa exitosa. Esto consigue que una pelea pueda cambiar de ritmo en cuestión de segundos. Podemos estar atacando, encontrarnos con una defensa rival, entrar en un choque de espadas y terminar ejecutando un contraataque. No es un combate basado únicamente en memorizar combos largos, sino en comprender cómo reaccionar a lo que está ocurriendo delante de nosotros.
Para ello tendremos que estar atento en cuanto a la resistencia de los enemigos. No basta con reducir la barra de vida de los Genma, puesto que muchos enfrentamientos giran alrededor de destruir su resistencia para dejarlos completamente vulnerables. Es acá donde aplica el combiar todas las mecánicas posibles como los parries, los deflects y los ataques adecuados contra enemigos concretos. Cuando conseguimos romper esa resistencia podemos realizar ataques especiales como el Break Issen, que es una técnica especialmente poderosa que convierte una posible desventaja en una ataque masivo. A todo este magistral cuadro de mecánicas le sumamos el medidor Blazing, que se va cargando mediante determinadas acciones defensivas y que permite potenciar a Musashi cuando se activa. Cuando la espada entra en este estado, los ataques obtienen todavía más fuerza y el jugador puede aprovechar para cargar de forma ofensiva para causar un daño considerable.
Nuestro prota tiene en su poder el Oni Gauntlet y la ventaja es que cuando los enemigos son derrotados pueden dejar diferentes tipos de almas que podrán ser absorbidas. Las almas amarillas sirven principalmente para recuperar salud, las rojas funcionan como recurso para mejorar diferentes aspectos y las azules están relacionadas con el uso de las armas Oni. Hay que estar atentos, ya que hay que ver el momento exacto para absorber dichas almas y no ser atacado por sorpresa. Otro aspecto es que los enemigos colosales pueden robarte dichas almas para aumentar su poder.
Las armas y habilidades Oni amplían todavía más las posibilidades. Las almas azules permiten utilizar poderes especiales capaces de producir grandes cantidades de daño, y su uso está conectado de plano con el resto del sistema de recursos. Esto significa que el jugador está constantemente alternando entre la espada tradicional de Musashi y las herramientas sobrenaturales que obtiene durante su aventura. Acá la parte donde se mezcla el lado humano con el Oni para darle una combinación monstruosamente asombrosa.
También me gustó mucho cómo el juego utiliza el entorno. No todo consiste en buscar un enemigo, acercarse y comenzar a golpear. En momento puntuales podemos interactuar con objetos del escenario para obtener ventajas defensivas u ofensivas, como utilizar elementos del entorno para bloquear ataques o golpear a los enemigos. Hay momentos en los que una mesa, un carro u otro objeto puede convertirse temporalmente en una herramienta para controlar el campo de batalla. Puede parecer algo pequeño, pero ayuda a que los escenarios tengan una función dentro del combate. Además, está la posibilidad de utilizar el Oni Vision para localizar recursos y elementos que el ojo humano no capta a primera vista.
Esto ayuda a que los escenarios tengan una segunda visibilidad y refuerza esa sensación de que el mundo de Onimusha existe sobre dos realidades que es la de los humanos y los demonios. En la parte de los humanos es el camino normal, pero en zonas demoniacas sentiremos la presencia del miasma y fuerzas Oni. El miasma forma parte de la manera en que el juego representa la corrupción sobrenatural que está afectando el territorio. La purificación y la eliminación de determinadas fuentes de esta corrupción también están relacionadas con la progresión por el mapa, haciendo que limpiar determinadas zonas tenga una mejor utilidad.
Hay que decir que el juego no es un mundo abierto en si, sino una base bastante lineal, algo que personalmente agradezco porque permite que la aventura tenga ritmo y no se pierda entre cientos de actividades. Sin embargo, el mapa va expandiéndose progresivamente y determinadas zonas que inicialmente parecen inaccesibles terminan abriéndose conforme avanzamos. El problema aparece cuando el juego intenta rellenar ese espacio con actividades secundarias que terminan resultando demasiado parecidas entre sí por no decir repetitivas. Algunas misiones consisten básicamente en desplazarnos, combatir enemigos, conseguir un objeto o enfrentarnos nuevamente a adversarios que ya conocemos. Hay contenido secundario entretenido, pero la variedad no siempre está al mismo nivel que el combate principal.
Es justamente acá cuando encontramos el talón de Aquiles de este grandioso juego. El sistema de combate es tan bueno que incluso enfrentarse nuevamente a ciertos enemigos puede resultar divertido, pero eso no significa que las misiones secundarias estén a la misma altura. En determinados momentos se nota que el juego necesita alargar su duración y recurre a actividades que se sienten como relleno. Volver a una zona, derrotar enemigos similares, conseguir recursos y repetir una estructura que ya hemos visto puede terminar cansando. El problema no está en que existan misiones secundarias, sino en que muchas de ellas no aportan suficiente variedad para justificar el tiempo adicional.
Los jefes te obligarán a utilizar prácticamente todo lo aprendido como parries, esquivas, deflects, Issen, etc. No se trata simplemente de enemigos con una barra de vida enorme, sino de enfrentamientos donde sus estilos de combate obligan a modificar nuestra estrategia. Y aquí aparece uno de los personajes que más esperaba mencionar. El increíble Sasaki Ganryu, rival y enemigo de Musashi. Su presencia funciona porque no estamos enfrentándonos simplemente a otro monstruo, sino a alguien cuya relación con Musashi tiene un componente personal y de rivalidad. El choque entre ambos representa precisamente esa fantasía clásica del duelo entre grandes espadachines, y el juego sabe aprovecharlo para construir enfrentamientos mucho más personales. Esto le hace ver tan situación de anime donde el protagonista irá de la mano con su rival eterno, lo cual hace excelente esta combinación. Principalmente porque Ganryu es extremadamente carismático así se vea con una personalidad fría y egocéntrica.
Audiovisual:
A nivel visual es sencillamente espectacular. El RE Engine permite que el entorno tenga una representación llena de detalles, desde las calles de Kioto como los templos, bosques, interiores y zonas contaminadas por el miasma. La iluminación ayuda demasiado a crear esa mezcla entre belleza natural y terror, mientras que las animaciones de Musashi hacen que cada movimiento tenga personalidad. Pero si hablamos de belleza, tenemos que hablar de los rostros. El parecido con Toshiro Mifune no es un simple homenaje visual, sino que vez las expresiones, gestos y movimientos que están tan bien trabajados que le da una personalidad asombrosa.
El diseño de personajes también está muy bien conseguido. Personajes como Ganryu tienen una identidad visual mucho más marcada y apropiada para su papel dentro de la historia. Los Genma, por otro lado, recuperan ese diseño monstruoso tan característico de la franquicia, mezclando criaturas terroríficas de la cultura japonesa. Hay monstruos que pueden resultar extraños o exagerados, pero precisamente esa exageración forma parte del encanto de Onimusha. Acá lo único realista es en donde está basado el juego y el protagonista, pero lo demás es pura fantasía alucinante.
El apartado sonoro va de la mano muy bien con lo que se ve. Los efectos de las espadas, los impactos y los sonidos de los Genma ayudan a crear una atmósfera incómoda para estar atentos. Pero para mí lo más destacable son las voces japonesas. Yoshimasa Hosoya interpreta a Musashi y su trabajo consigue transmitir tanto la actitud desafiante como los momentos más serios del personaje. Algo para anotar es que para muchos jugadores su voz será reconocible por personajes como Reiner Braun de Attack on Titan o Fumikage Tokoyami de My Hero Academia. Sasaki Ganryu por su parte cuenta con Nobuhiko Okamoto, también conocido por personajes como Katsuki Bakugo de My Hero Academia. Así que si eres amante del anime lo recomendable es jugarlo en japonés.
La banda sonora sabe cuándo acompañar la aventura con melodías que evocan el Japón tradicional y cuándo aumentar la intensidad para convertir un enfrentamiento en una auténtica batalla cinematográfica. Los efectos de sonido de los combates, los gritos de los enemigos, el choque de las espadas y el sonido de las habilidades Oni hacen que cada enfrentamiento tenga peso. Todo esto termina formando una experiencia que visualmente puede ser impresionante incluso cuando simplemente estamos caminando.
Conclusión:
Onimusha: Way of the Sword es sin ninguna discusión el mejor regreso de una franquicia de CAPCOM. No solo recuperó la esencia de la saga sino que además la reinventó dándole una nueva identidad gracias a un sistema de combate espectacular. Los parrys, Issen, combos, habilidades Oni y la gestión de las almas hacen que enfrentarse a los Genma sea una experiencia exigente y satisfactoria a la vez. No solo las mecánicas de juego son digno de aplauso, ya que le tenemos que sumar a un personaje increíble como Musashi. Este logra que una historia de demonios y samuráis esté perfectamente equilibrada con un humor que solo nuestro protagonista pueda dar. Su carisma es gracias a que está inspirado en el legendario actor Toshiro Mifune y sin duda fue de las mejores ideas que CAPCOM haya tenido. Una mezcla de excelentes diseños de personajes y enemigos, un gran doblaje japonés y una banda sonora que acompaña muy bien cada momento. Aunque las misiones secundarias pueden resultar repetitivas, el global termina siendo una experiencia sólida. Sin duda, Onimusha pinta como para candidato para ser GOTY por lo que tienes que comprarlo si o si.
Lo bueno:
- Combate de espadas excelente y muy satisfactorio.
- Sistema de parrys, Issen y contraataques muy bien trabajado.
- Musashi es un protagonista carismático y divertido.
- Gran ambientación del Japón feudal.
- Excelente diseño de los Genma y enemigos.
- Voces japonesas de gran nivel.
- Muy buenos gráficos y animaciones.
- La exploración se amplía progresivamente sin convertirse en mundo abierto.
- Buena combinación entre historia, acción y elementos sobrenaturales.
Lo malo:
- Las misiones secundarias pueden resultar repetitivas.
- Algunos enemigos terminan reutilizándose demasiado.


















