Análisis: Dragon Quest XI S - Definitive Edition

Un gran motivo para regresar al inmenso mundo de Dragon Quest XI. Nosotros ya lo jugamos y te contamos nuestra opinión


El año pasado llegó a Nintendo Switch como exclusiva temporal, Dragon Quest XI S Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition. El 3 de diciembre de este año, después de casi 14 meses, aterriza esta versión mejorada en PS4, Xbox One y PC, por lo que aprovechamos en volver a recorrer esta gran aventura. 

Para empezar,  y para quienes no lo tengan claro, esta versión S Definitive Edition tiene una serie de mejoras como música orquestal en vez de MIDI, opción para jugar en 2D al estilo 16 bits, misiones extra, nuevos capítulos en la historia, viaje en 16 bits a los mundos de otros Dragon Quest, nuevas opciones de accesibilidad, voces en japonés, entre otros. Claro, aunque el pequeño punto en contra es que la versión S proviene del juego en Switch, por lo que esto significa un recorte gráfico respecto al original. Aunque esto termina siendo casi imperceptible, sobretodo si lo juegas a 4K. 



Dragon Quest XI S transmite nostalgia y es conservador, pero también, como sus últimas entregas, ha ido eliminando todo aquello que desanimaba a un público más abierto a jugarla. Por ejemplo, si lo comparamos con la entrega VII, sigue teniendo el mismo esquema de desarrollo de historia, pero ha eliminado el recadeo innecesario, ha mejorado el ritmo de la historia, y consecuencia de eso, también se han reducido las horas de juego. En otras palabras, Dragon Quest XI hace todo lo posible para llegar a todo tipo de público, sin perder su esencia ni causar el abandono de su público tradicional.

Dragon Quest XI S se divide en tres actos, siendo el tercero un post game necesario para poder cerrar la historia del Luminario.  Puede rondar las 80 horas de juego y hasta llegar a mucho más de 100, si intentamos completarla en su totalidad. Aunque, claro, el título tiene un ritmo incluso mejor que Dragon Quest IX y VIII, por lo que el tiempo jugando se te irá volando y querrás volver a prender tu consola o PC al día siguiente para continuar tu aventura.

El juego nos pondrá en la piel de un chico que al cumplir 16 descubre que es un luminario, que sus familiares realmente no tienen ni un lazo con él y que tendrá que visitar al rey con el fin de reclamar su verdadera posición y saber la verdad sobre su origen.  Las cosas no saldrán tan bien como lo espera y tendrá que escapar de los ejércitos del reino para sobrevivir. Poco a poco empezarán a unirse más aliados, cada uno con una historia en particular, y así empezará una aventura mucho más grande de lo que él estaba esperando.


Una jugabilidad adaptada a los nuevos tiempos, pero sin dejar de ser clásica

En Dragon Quest XI podremos controlar a 8 personajes. Estos se irán uniendo a tu team mientras avanzas con la historia del juego. No todos llegarán cerca al arco inicial de la historia, pero antes de las 20 horas de juego, probablemente tengas a 7.  Un octavo personaje se unirá al juego mucho después, pero esto no ocurrirá hasta que el título esté muy avanzado.

El juego viene configurado por defecto para que no tengas que preocuparte por la elección en batalla de todos tus personajes, excepto del principal. Aunque esto podría servir en batallas random por el mapa, necesitaremos poner esta opción en manual y usar nuestra estrategia para ganar las batallas más difíciles como las que tendremos contra jefes. 

Por otro lado, solo podrás usar 4 personajes en batalla y 3 quedarán de suplentes. Cuando los que están en batalla mueran, entrarán los otros a remplazarlos. Nuestros personajes podrán usar las clásicas magias y habilidades de siempre, pero a esto se le sumará un estado de trance donde se incrementarán las estadísticas de nuestro personaje por unos cuantos turnos. En ese estado también podrán hacer un ataque en conjunto, más fuerte que los comunes, pero que los devolverá a su estado habitual.


La progresión de niveles de personaje se mantiene y también los puntos de habilidades, aunque esta vez no nos enseñarán habilidades automáticamente según la arma que usemos, sino que podremos asignarlos a un panel donde podremos decidir que habilidad enseñarle primero y de qué tipo.

Las batallas en Dragon Quest XI siguen siendo por turnos, aunque podremos manejar la cámara y el libre movimiento de nuestro personaje por el área de batalla, mientras espera su turno. Eso le da un aspecto más fresco al combate y le suma el realismo que generalmente carece en las batallas por turnos. En la versión S tendremos la posibilidad de hacer más rápida la velocidad de batalla, siendo una opción perfecta para entrenar. 

Los cambios de armas equipadas en nuestros personajes serán identificables visualmente, pero respecto a armadura y accesorios, la mayoría no afecta en la apariencia de batalla del personaje. A esto se le agregan algunas excepciones, pues hay algunas armaduras especiales que cambian completamente la apariencia de nuestros personajes.

Por otro lado, también tendremos la opción de fabricar nuestras propias armas mediante una forja y una serie de recetas. Esta opción nos permitirá, con suerte, crear armas o armaduras más fuertes a las convencionales. Si bien en el Dragon Quest XI original había que ir presencialmente hasta donde están ubicadas estas forjas, en la versión S podemos acceder a ellas desde cualquier parte en un nuevo menú rápido. Aunque lo mejor es que en esta nueva versión es que si nos falta algún o algunos materiales para completar la creación de nuestra arma/armadura/accesorio podremos conseguirlos ahí mismo a cambio de un dinerito extra (dinero del juego obviamente, no real). 


Lo bueno nunca pasa de moda

Como lo hemos comentado más de una vez, Dragon Quest apuesta por ser conservadora en todo sentido. Esto también aplica en sus menús, calabozos y ciudades. Por ejemplo, en los pueblos seguiremos teniendo la misma posada de siempre para descansar y recuperar vida y magia; las iglesias para guardar, revivir o quitarnos algún tipo de maldición; los bancos para guardar dinero;  las tiendas de armas, armaduras y objetos; y el clásico casino estratégicamente ubicado en una de las más grandes ciudades. Como si esto fuera poco, todo conserva su mismo simbología y estructura, por lo que es imposible sentirse familiarizado desde el primer momento.


Novedades de esta nueva versión

Uno de los puntos más importantes y que a la larga más hemos usado, es el nuevo menú rápido, en el cual podremos: llamar a nuestro caballo sin tener que buscar una campana;  ingresar desde cualquier parte del mundo a la forja; usar el olfato tesoril que nos indicará cuantos tesoros están cerca a nosotros; revisar la lista de misiones; o acceder al nuevo modo foto que es algo que el juego necesitaba.


Por otro lado, el juego se puede jugar de inicio a fin en 2D estilo de 16 bits. Aunque lo más nostálgicos pueden optar esta opción como su principal en su gameplay, los curiosos la tendremos difíciles para movernos entre modos, porque si bien el juego te permite alternar entre ambos en un misma partida, para cambiar de modo deberás de ir a una iglesia y solo te permitirá hacer el cambio, regresándote a una zona que ya habías superado.  Esto es algo que te quita un poco las ganas de ir cambiando de modo, ya que lo ideal hubiera sido cambiar de modo con un solo botón. Aunque quien resolvió mejor este dilema fue la versión 3Ds que nunca salió de Japón, teniendo la grandiosa idea de hacernos correr cada modo en una de las pantallas.

Por otro lado, tendremos un añadido que es la región Horense, una región llena de misiones de otros Dragon Quest, en la que no importa si estemos jugando en 3D, se presentará como una aventura en 2D. No todas las misiones estarán disponibles desde un inicio en esta nueva zona, es más, en nuestra primera visita solo tendremos una disponible. Es por eso que en nuestra aventura principal deberemos encontrar a los cronolinos que nos activarán nuevas misiones en Horense. 


Aunque lo más sorprendente para nosotros fue al terminar el primer arco y darnos cuenta que estábamos ingresando a contenido nuevo y no estábamos en los pies de Luminario en el punto de la historia que debía seguir, sino controlando a Servando.  Dragon Quest XI S aprovecha para contar un poco que estaba haciendo cada personajes antes de reencontrarse con el luminario, suponiendo capítulos extras donde tomaremos el papel de Servando, Jade, Rob y Hendrik. Cada capítulo dura aproximadamente una hora y  nos traerá gratos momentos inéditos en el juego. Luego, de eso, la historia proseguirá con el inicio del acto 2. 





Gráficos y sonido: 


Aunque el juego no es puntero en tecnología, la dirección artística lo convierte en uno de los juegos más disfrutables visualmente de la generación. Cada animación esta detalladamente cuidada y con carisma propio, eso sumado al diseño de personajes by Akira Toriyama, lo terminan en convertir en una joya visual. Si bien esta versión, al provenir de Switch, tiene un pequeño downgrade en comparación con la original, el juego luce hermoso en resoluciones altas. Siendo poner cara a cara ambas versiones, la única manera de darse cuenta de sus carencias. 

El juego puede jugarse tranquilamente en 4K sin un setup de gama alta actual. Nosotros pudimos jugarlo a 4K con unos FPS entre 40 a 60 con una tarjeta GTX 1660 ti. Eso si tienes una tarjeta y monitor mejor, el juego te dejará pasar los 90 y hasta 120 fps. 

Respecto al sonido, esta nueva versión soluciona las 2 grandes quejas de la versión anterior. En primer lugar, la música MIDI por fin ha sido reemplaza por música orquestal original de la versión japonesa. Además se añaden voces en Japonés, puesto que la versión original del juego solo llegó con voces en inglés, ya que la versión original japonesa carecía de voces. Está de más decir que la música es excelente, y aunque los efectos de sonido recurrentes siguen siendo simplistas, funcionan muy bien. 



Conclusión:

Dragon Quest XI S Definitive Edition es la versión mejorada de un juego ya perfecto. Una versión que añade opciones de accesibilidad, cumple los deseos debidamente fundados de los fans como la música orquestal y voces en japonés, y encima, añade más contenido. 

Dragon Quest XI es sin duda el mejor título de la saga, y esto que estamos hablando de una saga con grandiosas entregas.  Un título que, con un nuevo aire de frescura, elimina todo lo que la distancia de un público más abierto, pero sin perder una gota de su esencia. Un juego necesario para los amantes rpg y sobretodo para los de la vieja escuela.


Lo mejor: 

- Se elimina recadeo innecesario de las misiones principales presente en otros Dragon Quest.
- Detalles en la animación.
- Sigue siendo el clásico Dragon Quest en cada instante del juego.
- La inclusión de voces en japonés.
- Aunque el juego pasa las 60 horas en su historia principal, siempre conserva un buen ritmo y nos motiva a seguir jugando
- Música orquestal
- Contenido extra como capítulos individuales para algunos personajes
- Posibilidad de jugarlo en 2D. 
- Tener la posibilidad de subirle la velocidad a las batallas. 
- Es el primer título de la saga que llega a Xbox One. 

Lo peor:  

- Pasar del modo 3D al 2D no es instantáneo.
-  Nos hubiera gustado que todos los equipables sean visibles en la apariencia de nuestros personajes.
- Recorte gráfico frente al original
 - Que los materiales faltantes en la forja sean reemplazados por dinero, nos hace la vida más práctica, pero también cambia bastante la experiencia original. 


NOTA
100/100
 

Análisis hecho con un código para Steam brindado por Square Enix Latam*


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