Análisis: Mekabolt

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Muchas veces el querer lograr desarrollar un videojuego que rompa con los márgenes de lo creado, que se atreva a cuestionar los parámetros establecidos es lo que necesita una cultura para evolucionar. Esta aventura puede verse opacada si lo único que busca una firma es copiar y generar un retorno de inversión, es aquí donde nos preguntamos, ¿es posible trabajar en un proyecto solo por placer y, sobre todo, que fomente a la producción?. En No Soy Gamer creemos que sí.

Mekabolt es un título que desde los requerimientos necesarios para su reproducción no exige practicamente nada. Basando sus fundamentos en videojuegos 2D de plataformeo, busca entregarnos una propuesta que refresque la cartilla ya repleta de lanzamientos esperados para consolas y equipos de última generación. Desde nuestro avanzada, te explicamos por qué deberías darle una oportunidad.


El arte funcionalista

Esta corriente basa sus ideas en que todas las partes de un arquitectura social deban funcionar de manera integrada, caso contrario se reestructuran o reajustan. Mekabolt es un título sin muchos detalles, directo y bien ejecutado, es por esto que sus mecánicas hacen honor a este concepto, 2 flechas direccionales y 2 teclas para acciones. Entonces, ¿qué de nuevo tiene esto?, nada y es aquí donde hacemos incapié.

La magia de este juego no solamente se encuentra en saber utilizar y combinar bien estos botones, sino en aprender de sus plataformas y los retos que nos proponen. El desarrollo de un videojuego debe comprender que su producción deba estar afinada hacia un norte, el cual todas las piezas, desde sus posibilidades, permitan alcanzar este objetivo; Mekabolt es una muestra clara de por qué esta sencillez de comandos funcionan bien en esta clase de juegos, porque sus desarrolladores lo entienden y no lo copian.

Referencias como Super Mario Bros. o Metal Slug son entregas que en su momento calaron bien entre el público y que hasta el día de hoy tienen vigencia, siguen imponiendo retos al público de nuevas plataformas y es debido a que la integridad de estos videojuegos supieron envejecer y hacer escuela; una estrategia que Mekabolt nos recuerda.

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Escucha y observa...

Muchos buscan que su primer proyecto sea el título revolucionario y esto no suele ser así, es por esto que Mekabolt es un videojuego que puede servir como punto de partida en el análisis y comprensión del por qué este tipo de juegos pueden funcionar para un público específico.

El diseño de cada nivel, la composición audiovisual y las mecánicas entienden cuál es el objetivo del proyecto: divertir y relajar. Sin ser muy tendencioso está diseñado como Angry Birds, una entrega que busca hacerte pasar un buen momento con varios escenarios de dificultad que van aumentando en pequeños grados, junto a un personaje con limitados movimientos y retos que son accesibles para todos, puede entenderse como un acercamiento a los videojuegos de esta clase o como un primer libro de iniciación en la descomposición de videojuegos a fin de comprender lo que hace a esta clase de juegos exitosos en sus rubros.

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Aprende jugando

Si algo aprendimos con The Begginer´s Guide es a cuestionar al videojuego, su esencia, la autoría de esta y lo que nos deja a futuro. Davey Wreden desarrolló una entrega que no es para todos, sino para aquellos que no buscan la satisfacción de ganar sino de aprender en un espacio lleno de propuestas que tratan a la cultura como un juguete. Somepx se acerca a estos terrenos de creación.

El juego no busca que ganes, busca que te intereses por él, los retos no son exigentes y de hecho, los cambios de escenarios, pueden ser algo predecibles pero es esta la forma en como la desarrolladora nos acompaña en su proceso de producción; el precio de 15 soles no es más que simbólico frente al contenido de aprendizaje que podemos absorber de él. Es por esto que deberemos ver con ojos distintos esta aproximación que Mekabolt nos trae, unos primeros pasos.

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Conclusión

A pesar que muchos lo vayan a pasar por alto, Mekabolt es un videojuego humilde, de poco presupuesto, pero con una fuerza especial: nos permite sumergirnos de manera cautiva en el desarrollo. Es lamentable que no tenga un tablero para desarrollar niveles propios, un espacio que hubiera sido muy interesante.

Ante estas esperadas oleadas de títulos como Cyberpunk 2077, Borderlands 3 o Death Stranding, juegos de video reconocidos por la casa productora, su franquicia y su creador, no está mal darle la oportunidad a proyectos como Mekabolt que con ojos más amigables nos acompaña en la aventura del desarrollo de videojuegos.

NOTA: 7

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