Análisis FutureGrind


Rápido, agresivo, adictivo.

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Nos ha pasado no disponer de alguna nueva entrega o, quizás, ya nos conocíamos muy bien ese mapa de GTA San Andreas, ¿qué hacíamos? indagábamos en la Internet, nos sumergíamos entre las tantísimas webs de juegos gratis que existían y experimentábamos con lo que había. Dentro de ese proceso siempre iba a haber un juego en 2D, trial, de algún motero o ciclista de BMX que, en dirección hacia la derecha, como si de un libro se tratara, leíamos los retos que el juego nos imponía compuesto por saltos, baches, rampas, desniveles, todo a fin de matar el tiempo. FutureGrind lo lleva a otro nivel.

La propuesta de Milkbag Games, desarrolladora canadiense, nos presenta en apariencia un juego sencillo y que podrá pasar desapercibido; pero no hay que dejarse engañar por la fachada, producen un buen trabajo.

Todos para uno, el jugador.

Es obligatorio que un videojuego trial sepa plasmar bien las posibilidades que el jugador tiene al utilizar colores, formas, e incluso componentes como el espacio contextual y la iluminación, pero que además, puedan convivir en un espacio de manera orgánica.

FutureGrind sabe indicarle al jugador el espectro de movilidad y las limitaciones que este va a tener, más allá de la pericia que muestre al proyectarse hacia distintas plataformas; es una pieza angular que está bien trabajada y que con la progresión se verá más atractiva por el aumento de la dificultad.

Algo que Hotline Miami supo emplear de manera exitosa fue la música: una electrónica fuerte, agresiva, que incitaba al movimiento, trajo buenas críticas; en esta ocasión, Bignic, músico y programador, aporta su experiencia y procesa sonidos un poco menos violentos que Hotline, ya que no se trata de asesinar, sino de movilizarse con rapidez, casi como un baile.

Esta combinación puede pasar desapercibida y es un puntazo, el jugador solo debe preocuparse por superar los retos y divertirse.

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Vas a morir y mucho.

La prueba que se realizó fue con el teclado de PC, hardware poco diseñada para este tipo de proyectos por la sensibilidad que se dispone, pero no imposible ni menos divertida; fue exigente y, por momentos difícil de controlar, por lo que es recomendable jugarla con algún Joystick. Por el lado de Switch o PS4 suponemos no hay problema.

Como suele suceder, los primeros niveles son de adaptación, conocer de qué va el juego, la moto, la gravedad, la velocidad, la propulsión que nos da un tiempo limitado en el aire y otros elementos básicos que serán necesarios en los retos posteriores, y es en esta materia donde se ve el trabajo de Milkbag Games.

Desde cierto punto podremos participar en circuitos totalmente diferente los cuales nos impondrán nuevos elementos como el cambio de color en las ruedas en una transición de zonas, bombas que nos darán un salto en distancias largas sin plataformas, además de los retos, de los que se nos informará de manera previa, que cada pista tendrá como frontflips o grinds utilizando los propulsores.

Puede ser difícil familiarizarse con cada nuevo elemento pero lo ya aprendido sirve como soporte para superar y motivarse a seguir avanzando y es un goce sobreponerse a cada desafío porque vamos a morir bastante.

¿Cómo contrarrestar esta constante cantidad de muertes? Un regreso rápido al inicio de la pista sin pantalla de carga, efectivo y útil. Tener que esperar aburre al jugador y sobre todo en juegos como este donde la rapidez es el lenguaje por el cual se conecta todo, este no solo debe encontrarse cuando se juega sino en toda la experiencia.

Las motos, por otro lado, tienen un peso diferencial una de otra, algunas más pesadas de un lado, caen con mayor rapidez, giran a tiempos distintos; detalles que obligan a pensar en  estrategias alternas al enfrentar cada desafío. 

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Historia…

Hay fórmulas en las que el diseño de niveles se ajusta a un guión y otras como la que sucede acá. Es difícil tratar de seguir una historia o acordarse de ella cuando se está concentrado en no caer y  morir o tocar una plataforma con un color distinto y explotar. Es inconexa al juego y, aunque pueda darnos esa pausa que necesitemos para descansar, está de relleno.

Esto no quiere decir que sea una mala historia, de lo poco que se sabe llamó la atención, el problema es cómo está planteada, en un espacio y tiempo distintos al del juego.

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Conclusión

FutureGrind es divertido, atractivo y variado. ¿Quedará para la historia? No lo creo, pero es un paso más que contribuye al escenario independiente siendo un trabajo honesto y cuidado, que no pretende ser vanidoso y sobre todo, que respeta al jugador.

Puede que haya un punto en el que queramos dejarlo por morir tan seguido, pero la experiencia apela a nuestra paciencia y persistencia, al final, es cómo la vida misma, ¿no, Dark Souls?

Nota: 7.8

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