Análisis: Assassin's Creed Black Flag Resynced

 Una remake de Assassin's Creed Black Flag fiel al juego original, pero con pequeños agregados de contenido



El 9 de julio, Ubisoft lanzará Assassin's Creed Black Flag Resynced para PS5, Xbox Series y PC, un remake de Assassin's Creed Black Flag del 2013. Este nuevo juego lleva en el título la palabra Resynced, dando a entender que es una resincronización de la historia, por lo cual puede traer datos extra o tener pequeñas diferencias respecto a la historia original.

Edward Kenway es un marino que en busca de una vida mejor,  su ambición lo termina convirtiendo en pirata y comandando el barco Jackdaw, recorriendo así el mar y visitando las islas y colonias del caribe.  Nuestro protagonista no solo vivirá una épica aventura pirata, sino que también se verá relacionado entre una secreta rivalidad entre Asesinos y Templarios, y es que a diferencia de Altair, Ezio o Connor, él no inicia su aventura movido por un ideal de justicia ni por el conflicto entre Asesinos y Templarios. Esto le da enfoque  distinto desde el primer momento, ya que sus decisiones nacerán de la codicia y su deseo de vivir bajo sus propias reglas.

A diferencia del juego original esta entrega elimina todas las escenas del presente fuera del Animus, aunque esto no significa que el contenido de juego se haya reducido, ya que por otro lado se sumarán misiones nuevas como algunas enfocadas en los nuevos tripulantes del barco, y como si fuera poco, un epílogo con varias misiones relacionado con Barbanegra, al terminar la campaña.



Luego de haber jugado Assassin's Creed Black Flag hace más de una decada en PS4, me ha quedado demostrado que el juego sigue siendo tan adictivo como fue la primera vez que le puse las manos. El juego  mantiene la base del juego original, pero este remake ha aprovechado para modernizar  diversos sistemas, haciendo que la experiencia se sienta mucho más fluida y acorde a las épocas actuales, sin perder la esencia que convirtió a Black Flag en uno de los títulos más recordados. 

La exploración continúa siendo el eje principal de la aventura. El Caribe es un enorme mundo abierto repleto de islas, colonias y sobre todo mar, y si bien, la narrativa principal generalmente es guiada, para ser completista deberás explorar este basto mundo, y seguramente encontrarás con contenido y misiones que ni esperabas encontrar.  Esa sensación de libertad sigue siendo uno de los mayores aciertos del juego,  desviarse de la campaña y explorar es tan o más divertido que seguir con la historia principal. 

El parkour también ha recibido ligeros ajustes. Edward se desplaza con mayor naturalidad entre tejados, árboles y estructuras. Ahora los movimientos y saltos son más precisos, facilitando cualquier pequeño desvió casual que en otros casos nos haría caer. Si bien hace un poco más fácil el juego, contribuye a que el parkour sea más dinámico y fluido. 


En combate, la fórmula clásica de Assassin's Creed permanece casi intacta. Si has jugado la versión original hace más de 10 años probablemente no encuentres diferencias, pero si has refrescado tu memoria hace poco, podrás darte cuenta de pequeñas diferencias como por ejemplo: como un sistema de brillos que te dirá cuando puedes hacer parry y cuando será mejor esquivar, y por otro lado ya no puedes usar la hoja oculta libremente en batalla, solo será utilizable para remates y ataques sorpresa. 

No obstante, el diferenciador más grande de Black Flag en la jugabilidad,  continúa siendo el Jackdaw. Navegar por el Caribe y enfrentarse a otros barcos, con nuestros cañones o morteros dependiendo la posición,  y luego lanzarnos al abordaje para derrotar a la tripulación enemiga y bajarles su moral. El sistema naval conserva toda la profundidad que lo convirtió en una referencia dentro de los juegos de mundo abierto, y si bien no hay diferencias grandes con el juego original, hay cierto pulido que hace que sea una experiencia más redonda. 

Por otro lado, la progresión está enfocada en varios apartados. Edward puede actualizar su armas y su ropaje, consiguiendo armadura con más defensas y armas con mayor ofensiva. Por otro lado, tenemos mejoras de desarrollo a cambio de ingredientes, generalmente pieles de animales, con eso podemos mejorar nuestra salud, ampliar capacidad de la pistola, ampliar espacio para municiones, ampliar duración de los dardos y hasta desbloquear nuevos atuendos. 


 Nuestro barco también recibirá diversas mejoras, tanto en el casco, en los cañones, en el espolón y los morteros. Estas mejoras se podrán hacer en la mayoría de puertos a cambio de un buen puñado de dinero y materiales. No obstante, cada parte del barco tendrá una mejora final que solo podrá conseguirse encontrando sus planos de diseño, escondidos en cofres en el basto mapa del Caribe. 

Y si fuera poco estos apartados de desarrollo, también tenemos las mejoras del escondite. Acá no solo podremos mejorar y ampliar nuestra fortaleza, sino que también a cambio de dinero, podremos abrir nuevos comercios en la isla. Y bueno, nuestro escondite se transformará en un nuevo punto de reunión desde que la visitamos por primera vez. 

No obstante, en general, algunas de las limitaciones del diseño original siguen presentes. Algunas misiones de seguimiento o espionaje pueden romper el ritmo de la aventura y sentirse repetitivas frente a la enorme libertad del resto del juego, y si bien algunos objetivos han sido ajustados para ser menos restrictivos, todavía puede considerarse uno de los puntos más débiles en la campaña. Por otro lado, la IA enemiga puede que haya mejorado, pero a mi opinión pudo mejorar más.



Black Flag es uno de los títulos más cortos de la saga, sobre todo si lo comparamos con títulos actuales. No obstante, aunque se ha recortado el contenido fuera del animus, tenemos algunas misiones nuevas enfocados a dos nuevos personajes. Además de un post game de 8 misiones centrado en Barbanegra, que le da un epílogo merecido e inédito al juego. Razón suficiente para jugar esta versión, si ya jugaste el título original. En sí el juego puede durar un poco más de 20 horas, pero si decides completar todo el contenido disponible, tranquilamente puedes pasar las 40 horas.

Gráficamente Resynced está totalmente renovado. No estamos ante una remaster o una simple mejora de resolución y texturas. Ubisoft a diferencia del lanzamiento de sus remasters anteriores, decidió por cambiarle totalmente el motor gráfico al juego, y volver a diseñar Black Flag con el motor gráfico de Assassin's Creed Shadows. El resultado es asombroso, tanto los escenarios en tierra como en mar, lucen sorprendentes y dignos de una fotografía. 

Nosotros jugamos en PS5, y en esa consola, contamos con modo rendimiento y modo calidad. El modo calidad limita a 30 FPS el juego pero nos da mayor calidad visual, mientras que el modo rendimiento intenta llegar a los 60 FPS sacrificando detalles visuales y resolución. En sí, lo ideal sería jugarlo a 60 FPS y con calidad alta, pero al no tener una PC super potente y jugarlo en PS5, recomendaría sacrificar los 60 FPS, ya que a 30 es muy disfrutable, y lo mejor es conservar los detalles visuales lo más alto posible para sumergirnos más en esta aventura caribeña.



Respecto al idioma, recomendamos jugarlo en inglés, su idioma original. Ya que así podemos distinguir a los españoles de ingleses, pues de esta forma cada uno hablará su idioma natal. A diferencia de si lo jugamos en español, traducirá los personajes de inglés a español. El OST del juego también es sobresaliente, nuestra parte favorita, cuando la tripulación empieza a corear distintas canciones y podemos elegir cual, así acompañamos nuestros viajes de una interesante puñado de canciones de piratas. 

También resalta el sonido ambiental del juego, que acá entro en un dilema importante. Por un lado es fascinante ponerte los headsets y dejarte llevar por el sonido inmersivo del mar y los bosques, aunque por otro lado, las bocinas del dualsense, emiten sonidos como los del barco, que consiguen un sonido más dinámico y sorprendente.


Conclusión:

Assassin's Creed Black Flag Resynced no es solo una simple remasterización o una mejora en resolución y texturas. Ubisoft reconstruyó Black Flag con el motor gráfico de Assassin's Creed Shadows y el resultado es sorprendente. Un remake que respeta la esencia del original, pero con ligeros ajustes en el gameplay que hacen la experiencia más pulida y agradable.

El regreso de un Assassin's Creed que mezcló la jugabilidad tradicional que caracterizaba la saga con un fuerte componente de navegación, exploración y batallas en barco. Y si bien, no fue el primer Assassin's Creed en sumar aventura naval, en esta entrega este factor obtiene gran importancia. No solo tendremos que desarrollar y ganar mejoras para nuestro personaje, sino también ahora para nuestro barco, transformando poco a poco el Jackdaw en toda una maquina de guerra naval, en un inmenso mapa donde el mar es mucho más amplio que todas las islas juntas. 

Vuelve a vivir esta aventura de piratas en las islas del Caribe como nunca. Si bien el juego elimina toda la parte fuera del animus, suma nuevo contenido, incluida una secuencia de misiones postgame que sirven como un nuevo e inedito epílogo para esta historia. Así que si nunca jugaste Black Flag, esta es, sin duda, la mejor forma de descubrir la historia de Edward Kenway. Y si ya lo disfrutaste en su versión original, Resynced ofrece suficientes motivos, como para convencernos de volver a revivir esta gran aventura. 


Lo bueno: 

- Espectacular renovación gráfica

- La exploración sigue siendo adictiva

- Los combates navales mantienen su excelencia

- Mejoras de calidad de vida

- Nuevo contenido 


Lo malo:

- Si eres purista, no encontrarás la misma versión del juego del 2013. Hay partes eliminadas y contenido nuevo agregado. Como dice su título es una resincronización, una nueva manera de ver la historia.


NOTA

90/100

Publicar un comentario

 
Copyright © No Soy Gamer. Gracias a OddThemes | Blogger