Análisis: Wo Long: Fallen Dynasty

 Fiel a su estilo, Team Ninja nos sorprende con una IP totalmente nueva, pero que bebe muchísimo de otras sagas a las que la productora japonesa nos tiene acostumbrados.



Wo Long: Fallen Dynasty llegó este 3 de marzo como uno de los títulos más importantes que abren este 2023.No es una secuela de Nioh, pero no pueden evitarse las comparaciones y, mucho menos, preguntarnos si este juego funcionaría como una secuela indirecta.¿Este título superará o, siquiera, alcanzará la valla tan alta que ya conocemos de otras entregas de este gran estudio de videojuegos? Demos una repasada.

El Fin de una Dinastía

El juego nos ambienta en las etapas finales de la dinastía Han (aquella que, si no conoces, es una de las más importantes de la cultura china), pero en un mundo alterno en donde monstruos y criaturas mitológicas conviven en el ya convulsionado entorno político-militar que atravesaba ese país, en aquellos años.

Encarnas a un guerrero sin nombre, misterioso y que pareciera haber sido “puesto allí” de pura casualidad, pero que alberga un gran poder interior y que domina tanto las artes marciales chinas, como el lanzamiento e invocación de conjuros y hechizos.

Tu participación, durante toda la trama del juego, es acompañar a diversos generales de guerra a luchar contra hordas interminables de demonios y otros grupos separatistas de humanos, con el fin de sobrevivir lo más posible y evitar el éxodo del imperio.



El Gameplay de un experto en Artes Marciales 

Aquellos jugadores que ya estén acostumbrados a los souls-like y que, además, hayan gozado de otros juegos como Sekiro o Niho, van a encontrar en Wo Long: Fallen Dynasty muchísimas semejanzas. Estamos ante un juego en donde controlas a tu personaje en tercera persona y con una cámara que puede rotarse a cualquier dirección.

Tu personaje es hábil de atacar con armas blancas (espadas, puyaos, cuchillos, lanzas, martillos, armas dobles, etc.), con armas a distancia (arcos, ballestas, cuchillos arrojadizos, etc.), lanzar conjuros (fuego, tierra, agua, metal y madera), invocar bestias elementales y utilizar accesorios curativos y que bufean las habilidades.

Además de ello, tiene la posibilidad de enfocar a los enemigos, saltar, impulsarse de las paredes, esquivar ataques y contraatacar. Por si fuera poco, también cuenta con múltiples slots para equipar hasta cinco piezas de armadura, que pasan por casco, pechera, pantalón, guantes y accesorios. Estamos, pues, ante un juego que no escatima en llenar tu pantalla de variables y numeritos que suben y bajan los valores y características del personaje.



Todos estos datos pueden llegar a ser abrumadores para jugadores que recién se integran a este tipo de juegos; pero sabrán a deleite puro a todos aquellos que quieren encontrar la mejor combinación posible y potenciar al máximo el personaje.

De hecho, el juego premia que inviertas un tiempo prudente en buscar el mejor equipo entre la ingente cantidad de combinaciones posibles, pues solo de esta manera puedes lograr tener un gran poder nada más al empezar un nivel y superar con facilidad los desafíos que vienen por delante.

Las combinaciones, para ser más específicos, no solo radican en qué piezas de armadura vas a llevar, sino también en qué tipo de armas vas a usar, qué conjuros vas a utilizar y hasta a qué elementos naturales vas a potenciar. Un gran porcentaje de estas piezas tienen la capacidad de aumentar valores, pero también bajar otros tantos y de adquirir efectos adversos, como disminuir tu daño con cierto tipo de armas o evitar el uso de determinado equipo. De ahí que siempre será complicado conseguir alguna combinación que tenga únicamente beneficios.




La Moral de un Guerrero

Además de la ingente cantidad de datos numéricos que se deben procesar, el juego cuenta con un sistema de moral, que vendría siendo algo parecido a una progresión de niveles de fuerza en el personaje.

Cada fase (o secuencia, por llamarla de alguna manera) presentará a nuestro personaje con un nivel de moral establecido en 1. No es sino gracias a tu desempeño que este número puede aumentar o disminuir, pudiendo alcanzar un valor máximo de 25.

Todos los enemigos en cada fase tienen también una moral, representada en un número que puedes ver sobre sus cabezas. Enemigos con una moral más alta que la tuya, no solamente te harán más daño, sino que serán más resistentes a tus golpes. Pasa totalmente lo opuesto si te enfrentas a enemigos con una moral más baja que la tuya.




Vencer enemigos no siempre te dará moral, pues también dependerá de qué tan “espectacular” seas liquidándolos: te dará más moral matarlos desde el aire o de un solo golpe.Por otro lado, si los enemigos logran asestarte golpes críticos, tu nivel de moral puede descender, logrando así que muchas batallas te hagan perder moral solo por dejarte golpear.

Ocurre algo muy curioso si un enemigo logra vencerte, y es que su moral va a subir un nivel o dos, mientras que la tuya se reducirá a la mitad. Tendrás una oportunidad de recuperar toda tu moral si, después de revivir, logras encontrar a ese enemigo que te mató y cobrar venganza. En caso de volver a perder con él o en el camino, tu moral “guardada” se habrá perdido para siempre.

Todas las fases tienen jefes de área y subjefes, los mismos que, de alguna manera, marcan un mínimo de moral que debes tener para superar respectivas áreas. Es importante farmear esta variable liquidando de forma rápida y certera a tantos enemigos estándar como puedas, antes de enfrentarte a los más poderosos. El juego premia que le dediques tiempo a repetir senderos y matar a los mismos enemigos una y otra vez, pues estos se regeneran cada vez que utilizas un punto de guardado.

Llegar con el nivel máximo de moral al jefe de área te dará muchas posibilidades de vencerlo rápido y seguro, pero no significa que siempre vayas a ganar.



Estética general

El juego está totalmente en tres dimensiones, y aunque no busca el fotorrealismo, cuenta con escenarios muy lindos, llenos de detalles y efectos atmosféricos.

De hecho, aunque los niveles son muy lineales (con un limitado número de senderos ocultos cortos y que no traen mayor recompensa encontrarlos), se compensa muchísimo con el diseño vertical de los mismos, pues siempre se contarán con plataformas naturales o tejados desde el cual poder ver qué es lo que sigue en tu camino y asestar golpes por aterrizaje. 

Esta estética visual general va de la mano con el diseño de personajes que, aunque se asemeja mucho al anime en 3D, no deja de sorprender lo bien trabajados que están. Llama mucho la atención el miedo al vacío en el estilo gráfico, porque los personajes están cargados de detalles y tocados que los hacen notar pesados y contundentes. Resaltan, en este vestuario, las cintas y cadenas que responden de forma muy satisfactoria a las físicas del juego.

Los efectos de sonido destacan porque son más que precisos: la gran variedad de armas va a la par con la enorme cantidad de efectos dedicados. Todas suenan diferente y el folley aplicado en cada movimiento que ejecuta el personaje da la sensación de peso y presencia.

La banda sonora, sin embargo, aunque está presente y va muy acorde a la temática tanto conceptual como de jugabilidad, queda relegada a un tercer plano debido a la gran cantidad de estímulos sensoriales que el jugador ya recibe. La música termina siendo solo un acompañante que debe estar ahí y nada más. Por suerte el juego ha lanzado la banda sonora como DLC complementario y es únicamente ahí que podemos dar cuenta de su grandeza y belleza.



Una IA Entorpecida

Destacamos este apartado no necesariamente por ser bueno, sino por ser curioso. Todo el juego intenta hacerte creer que eres un ente poderoso, casi casi como “el elegido”, de ahí tus superpoderes, la gran variedad de armas y el respeto que tienen contigo los otros generales de guerra; sin embargo, la IA te menosprecia.

Los enemigos no te ven. Puedes estar matando a otro de los suyos justo en frente de él, pero no te atacarán a menos que estés a dos pasos de distancia.

Tal como lo comenté al principio de este apartado, no es que estemos ante un error o falencia evidente, sino ante una peculiaridad la de programar una IA tan, pero tan tonta, que casi es inconsecuente con tu presencia, para la que casi no existes sino cuando empiezas un combate.

Podríamos resaltar, además, que los enemigos cuentan con una física muy básica cuando los vences, teniendo animaciones predeterminadas que se repiten una y otra vez conforme vas avanzando el juego.




Conclusión: 

Wo-Long: Fallen Dynasty es un videojuego de acción/estrategia que intenta suplir la espera por otro juego o secuela de alguna saga de corte similar, pero más importante. Es un título entretenido y seguramente te hará pasar un excelente rato si eres de aquellos jugadores que gustan pasar mucho tiempo intentando maximizar al personaje encarnado. Esta misma característica, la de llenar la pantalla con valores numéricos por todos lados, puede despegar a jugadores menos experimentados o acostumbrados al género. No es un juego que te haga amar los souls-like, pero sí puede despertarte el interés.

La dificultad del juego es elevada, hasta que le agarras el ritmo. El título no escatima en enfrentarte ante enemigos con un nivel mucho más alto que el tuyo, precisamente porque busca que estés preparados para ellos. La ingente variedad de armamento, no solo equipado, sino también mágico y místico te hace sentir como un verdadero ser elegido y despega el interés por ahondar en la historia y descubrir quién eres y qué haces ahí.

El aspecto gráfico compite de forma satisfactoria contra otros juegos de esta época, llama mucho la atención la física y contundencia aplicados al personaje principal y sus movimientos, pero se empobrece al notar que los enemigos no están tratados de la misma manera, pues su IA y físicas son muy básicas.

Lo bueno

- Bello estilo gráfico.

- El sistema de moral.

- Gameplay divertido.

Lo malo 

- Una banda sonora que no destaca.

- IA muy básica.

- Poca variedad de enemigos.


NOTA
80/100

Análisis hecho con un código para PC brindado por Koei Tecmo*

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