Análisis: Age of Empires IV

¿Es Age of Empires 4 un retorno a la edad imperial para el moribundo género de los RTS o quedará relegado a la edad oscura?




Finalmente, después de 16 años, llega la tan esperada cuarta parte del legendario RTS, Age of Empires 4. Es verdad que tuvimos una extensa ola de relanzamientos de títulos anteriores de la franquicia, y que tuvieron una recepción excelente, incluido el controversial Age of Empires 3, pero Relic y World’s Edge prometen que esta secuela superará todas las expectativas y será una digna continuación de la franquicia para todo tipo de jugadores, desde los más casuales hasta los más competitivos. Entonces, ¿es Age of Empires 4 un retorno a la edad imperial para el moribundo género de los RTS o quedará relegado a la edad oscura?

Como todo buen juego de estrategia en tiempo real que se respeta, Age of Empires 4 nos trae un tradicional repertorio de modos de juego. Para empezar, como es de esperarse en el género, tenemos un tutorial que cubre todos los conceptos básicos del juego como lo son la creación de aldeanos para mantener la economía de nuestra civilización, creación de soldados, desarrollo de tecnologías y el asedio de bases enemigas. Las lecciones cumplen su cometido y serán más que suficiente para que la mayoría de jugadores nuevos puedan lanzarse a las campañas o combates contra la inteligencia artificial en sus dificultades más piadosas. 
 



Para los que de verdad buscan profundizar y pulir sus habilidades hay un adicional muy especial: las misiones del arte de la guerra. Si el tutorial es como ir a la escuela, entonces podemos considerar el arte de la guerra como nuestras clases universitarias. Este modo de juego, tras su rotundo éxito entre la comunidad en Age of Empires 2 Definitive edition, consiste en misiones de tutorial muchísimo más complejas. Estas pulirán al máximo tus conocimientos sobre la producción de aldeanos, avanzar velozmente de edades, ventajas y desventajas de las unidades militares y muchos conceptos más técnicos. Después de un breve video de explicación, será nuestro turno de demostrar lo aprendido y, dependiendo de nuestro desempeño, podremos obtener una medalla de oro para presumirla a nuestros amigos. Si bien las condiciones para obtener las medallas de oro son un poco rígidas y no permiten la experimentación, art of war se asegurará de encaminarnos correctamente hacia las partidas más competitivas. 



 
Otro elemento infaltable en los RTS y uno de los puntos más fuertes de Age of Empires 4 es definitivamente el modo campaña. Este narra algunos de los acontecimientos históricos más importantes de 4 de las 8 civilizaciones disponibles en esta entrega: Los ingleses, francos, mongoles y rusos. Estas cuentan con un saludable surtido en la variedad de misiones. Por un lado, las tradicionales en las que empezaremos en una pequeña base y dependerá de nosotros destruir la enemiga, otras nos dotarán de un gran ejército que tendremos que mantener con vida durante toda la misión, solamente contando con refuerzos limitados al cumplir objetivos secundarios o alcanzar cierto punto y las más despiadadas nos encargarán defender una posición fortificada de las aparentemente interminables olas de soldados enemigos.

 El modo campaña sorprenderá a más de uno con su dificultad y pueden estar seguros que más de una vez se encontrarán apretando el botón de reinicio de misión porque algo salió terriblemente mal. Para los que no están muy interesados en quedarse estancados, no desesperen, ya que el juego cuenta con un modo de dificultad “historia” el cual se asegurará de que disfrutes de la hipnotizante narración a lo largo de las misiones sin algún momento anticlimático en el que todo tu ejercito sea aplastado. Hay que agregar también que, la forma en que son narradas las historias en las campañas es bastante particular.


Las cinemáticas en 4K antes y después de las misiones son una especie de documental en los que se nos presentan las ubicaciones que disputaremos y que aconteció en ellas. Podemos ver los modelos 3D de los soldados marchando en las calles modernas de ciudades como Orleans y Paris y, sorprendentemente, es algo muy interesante y entretenido de ver. Como recompensas por cumplir las misiones también desbloquearemos cinemáticas adicionales donde aprenderemos desde la crianza de los caballos de guerra de los caballeros medievales hasta cómo se alimentaban a los ejércitos durante las campañas ancestrales. Sin duda una de las sorpresas más gratas y mejor logradas que ofrece esta entrega.



 


 
Por último y para nada menos importante, tenemos los modos de escaramuza y multijugador. En estos podemos combatir contra la inteligencia artificial uno a uno o cooperando con amigos o, lo que todo el mundo busca en un RTS moderno, batirnos a duelo contra otros jugadores. La configuración de estas partidas es extremadamente robusta. Tenemos una selección de 17 mapas los cuales exigen distintas estrategias y maneras de construir nuestros imperios. También hay algunos considerados sucesores espirituales de mapas de juegos anteriores como lo son Arabia y Mongolia. Podremos también seleccionar una multitud de opciones como cantidad de recursos, ubicaciones iniciales de los equipos y las condiciones de victoria, entre las cuales resalta el control de los sitios sagrados, una nueva condición en la que tendremos que mantener y defender ubicaciones con nuestras unidades religiosas. Es una lástima que también estén ausentes algunas de las condiciones antiguas como regicidio o control de reliquias. También existe la opción de personalizar el aspecto de los mapas con distintos biomas para aportar mayor variedad estética en las partidas.

Hablando estrictamente del componente multijugador, el juego cuenta con un sistema de emparejamiento para combates 1 a 1 y hasta para 4 contra 4 jugadores. Una vez encontrada una partida, se elegirán aleatoriamente las condiciones de victoria y el mapa en el que se jugará. En nuestra experiencia, las partidas se sintieron mayormente fluidas y sin problemas de latencia o delay, pero siempre hay que recordar que esto puede variar dependiendo de la velocidad de conexión. Irónicamente, para lo mucho que se habla del interés en crear una escena competitiva, el juego se ha lanzado sin emparejamiento por clasificatoria, pero ya está programada una actualización para después de marzo del 2022 en la que se implementará junto con la primera temporada competitiva del juego.
 

 
Otro elemento moderno que busca elevar la experiencia multijugador y que también ha sido mejorado desde su introducción en Age of Empires 2 Definitive edition, son los perfiles de jugador. Estos ya son un estándar en cualquier videojuego que cuente con un componente multijugador, pero es una verdadera evolución para la franquicia. Podemos subir de nivel, personalizarlo con imágenes de perfil, monumentos y banderas que iremos desbloqueando a medida que completemos campañas, partidas multijugador o completando misiones específicas de “maestría” con cada civilización. También podemos ver el historial de partidas y los logros que se hayan cumplido recientemente. No es nada revolucionario para la industria, pero definitivamente lo es para la franquicia.

Todo lo dicho hasta ahora puede sonar básico o excesivamente tradicional, pero Age of Empires IV demuestra una evolución total a la jugabilidad. Uno de los cambios más importantes son las civilizaciones en sí. Solamente tenemos 8 al momento de lanzamiento, pero estas varían inmensamente en sus capacidades y estilos de juego. Por ejemplo, los ingleses y franceses tienen un estilo de juego más tradicional, enfocándose en crear ejércitos con arqueros y unidades montadas respectivamente.

 Por otro lado, tenemos cambios más radicales como el de los mongoles. Estos pueden empacar y movilizar sus estructuras para encajar con la temática nómada, recolectan piedra construyendo estructuras especiales llamadas “Oovoos” y también crean unidades especiales llamadas “Khans” para potenciar a su ejército. Otro de los cambios más importantes es la forma en la que avanzamos de edad, esto ya no se logra solamente apretando un botón y pagando los recursos necesarios sino construyendo “Lugares distintivos”. Estas estructuras especiales cuentan con efectos especiales como la producción de unidades a costos reducidos, ganancias pasivas de recursos o la opción de desarrollar tecnologías únicas. Por ejemplo, para avanzar a la edad imperial, la civilización de la Espada del sultanato de Dheli puede elegir entre el palacio del sultán, el cual producirá en automático y de manera gratuita elefantes de guerra, o la academia Hisar para producir pasivamente comida dependiendo de cuantas tecnologías hayan sido investigadas. Esto ofrece una gran variedad de estrategias a cada una de las 8 civilizaciones y ayuda mucho a dar variedad a todas las partidas. Por supuesto que también hay una multitud de cambios más sutiles como la infantería arrojando antorchas a las estructuras para hacer daño adicional o también pueden construir unidades de asedio sin necesidad de estructuras especializadas, ambos cambios diseñados para acelerar las partidas. La interfaz del usuario también ha recibido mejoras modernas como personalización de atajos, mostrar cuantos aldeanos están recolectando cada recurso y las estadísticas de cada unidad. Existe un poco de controversia alrededor de que tan funcional es realmente la interfaz, pero solo aplica a los jugadores más competitivos, los cuales suelen ser, con toda razón, muy exigentes con la información que desean tener a la mano y las opciones con las cuales personalizar su experiencia.
 


 
Uno de los puntos más atractivos en un RTS suelen ser sus capacidades gráficas, por lo cual es un poco decepcionante lo que nos ofrece Age of Empires 4 en este aspecto. No es un juego desagradable de ver, pero tampoco es algo que impacte, simplemente funciona y cumple.  El lado positivo es que el juego está plagado de pequeños detalles visuales y de sonido. Todas las civilizaciones tienen arquitecturas y vestimentas completamente distintas, al ser terminado un edificio este rodeará el terreno a su alrededor con elementos visuales como granjas o cercas, los recursos que están recolectando los aldeanos se manifestarán en las manos de estos ya sea carne de animal, trigo de las granas u oro y los edificios se irán cayendo lentamente a pedazos a medida que reciben daño.  En lo que respecta a sonido, el retumbar de la marcha de los soldados se intensificarán mientras más grande sea nuestro ejército y estos lanzarán gritos de guerra cuando se lancen a la batalla o festejarán al derrotar una fuerza enemiga o derribar una estructura. Nuevamente son este tipo de detalles los que logran compensar efectivamente las debilidades de un juego, especialmente cuando se trata del apartado gráfico. 

El repertorio musical es lo que cualquiera esperaría de Age of Empires y esto no es para nada malo. Los instrumentos empleados hacen la experiencia muy inmersiva y evocan nostalgia al ser bastante similares a los utilizados para la música de la segunda entrega. Cada civilización cuenta con sus propias piezas musicales y hay cambios dinámicos al momento de iniciar un enfrentamiento, derribar una estructura clave o derrotar un ejército enemigo, esto aporta muchísimo a la inmersión y emoción que se llega a sentir durante una partida.




Conclusión: 

Age of Empires 4 es sencillamente una digna secuela para la franquicia y un aún más digno sucesor espiritual para la tan amada segunda entrega de la franquicia tanto casual como competitivamente. Las distintas formas de jugar las civilizaciones y los “lugares distintivos” dan espacio para experimentar y variar estrategias. Las campañas y las 40 misiones que ofrece son una de las mejores experiencias que puede brindar el género y el potencial competitivo (a pesar de la ausencia de las partidas de clasificatoria en el lanzamiento) a futuro son definitivamente los puntos más atractivos del juego. La mediocridad gráfica del juego puede considerarse compensada por el detalle y el cariño puesto en otros elementos visuales y de sonido que nos acompañan durante la partida y es posible que veamos algunas mejoras y nuevo contenido en la actualización para fin de año y marzo 2022. Si han estado esperando un RTS al cual dedicarle horas de horas jugando en línea o simplemente construyendo o aplastando inteligencias artificiales con sus amigos, Age of Empires IV no los decepcionará.

Lo bueno:

-Excelente modo campaña con 40 misiones y contenido “documental” de altísima calidad.
-Inmensa variedad en la jugabilidad de las civilizaciones y sistema de “lugares distintivos”.
-Multitud de herramientas para educar y preparar a los jugadores en la experiencia multijugador.
-Elementos modernos como emparejamiento, perfiles, actualizaciones de balance y temporadas prometen mantener una comunidad competitiva saludable.

Lo malo:

-Apartado gráfico que no impacta.
-Ausencia de partidas por clasificatoria en lanzamiento.

NOTA 
90/100

Análisis hecho con un código para Steam brindado por Microsoft*

AUTOR:
José Vilchez Vivanco

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