Análisis: Outbreak: Endless Nightmares

Un roguelike de supervivencia que te hará sentir las mismas vibras de estar jugando Resident Evil de la clásica PlayStation. Nosotros lo jugamos varias horas y te contamos qué tal nos pareció.

Outbreak: Endless Nightmares es un juego desarrollado y publicado por Dead Drop Studios. Un título de supervivencia del género roguelike donde encarnamos a supervivientes de un apocalipsis zombie. Dead Drop Studios tiene la idea clara al mostrarnos esta nueva entrega de su ya conocida saga que es la de sobrevivir como podamos a situaciones peligrosas plagadas de zombies y trampas en una ambientación lúgubre.

Evan Wolbach es el encargado y mente maestra detrás del juego. Un solo miembro del estudio Dead Drop Studios que se las ha apañado para brindarnos un juego que tiene muy buena intención, pero que queda algo corto en su resultado final. 

Outbreak: Endless Nightmares da inicio mostrando a seis personajes que sobrevivieron al apocalipsis, donde nos contarán sus historias y que a su vez cada uno tendrá sus propias mejoras y habilidades. El juego arranca luego de lo que aconteció Outbreak: The Nightmare Chronicles, pero que no influye en esta historia por lo que podrás jugarlo sin problemas. 

Nos abriremos paso en múltiples escenarios con niveles que irán cambiando conforme avances. Hay zonas bloqueadas que te prohíben el acceso a menos que obtengas una cierta cantidad de monedas y así puedas entrar. Cada habitación está llena de trampas y de zombies que te perseguirán sin cesar. Una vez logres acabar con todos los enemigos del lugar puedes darle paso al siguiente nivel.

Hay todo tipo de niveles que entran dentro de lo cliché de los juegos de horror, pero al estar bien ambientados si te genera sensación de miedo de momentos, más por cómo están diseñados los lugares que por los mismos zombies. 

Nuestro personaje tiene la posibilidad de jugar en primera persona, tercera persona con cámara al hombro al mismo  estilo de Resident Evil y cámara fija, sin embargo esta funcionalidad es tan innecesaria que solo te causa malestar en la jugabilidad. El principal problema del cambio de cámaras es la incomodidad al momento de luchar contra un zombie. Cuando quieres tener la vista en primera persona simplemente se siente tan rígido tu personaje que si quieres acomodarte para tener un mejor ángulo de tiro será tarde porque ya tienes al enemigo encima tuyo.

No solo eso, sino que los movimientos del mismo son muy duros y molestos. No sé si la idea es que sean tan incómodos como la clásica jugabilidad del primer Resident Evil, pero que te choques constantemente con paredes o no poder agarrar un arma porque estás mal posicionado gracias al ángulo de la cámara es incómodo.

La jugabilidad de este título es muy limitada y por más que te recuerde al clásico de Resident Evil (lo mencionamos siempre, porque es prácticamente igual) no podemos entrar en desesperación cuando tratamos de avanzar entre zonas. La inspiración es clara, podemos ver el menú del juego, cómo gestionas tus cosas, los objetos, armas, jugabilidad, personajes, lugares, todo está íntegramente calcado de Resident Evil, pero a diferencia del título de Capcom, acá nos toparemos con muchos fallos tanto en aspecto jugable como técnico.

Tendremos mucha cantidad de armas que podremos ir intercambiando cuando logremos acceder al baúl, muy bien por este aspecto hasta que te das con la sorpresa que las armas pueden romperse y es cuando empieza tu odisea. Puedes buscar artefactos para reparar armas, ya que sino te quedas sin equipo y estás expuesto. Al menos en cada zona podemos encontrar armas tiradas, objetos de salud y munición. Otra cosa rescatable es que podemos tirar nuestros objetos para coger otros.

Al ser un Roguelike moriremos muchas veces, pero mantendremos nuestras cosas como armas y munición. Lo que recojamos lo mantendremos con nosotros y por ahí si encuentras documentos, es bueno leerlo atentamente, ya que van contando un poco de la historia y acerca del brote. Algo curioso, es que cuando volvemos al punto de inicio habrán unas especies de almas en pena que 'sirven de guía', pero a decir verdad se ven tan innecesarios porque no aportan nada.

La historia de por si queda en segundo plano, ya que lo más rescatable del juego es al momento de tratar de obtener las monedas e ir a otros lugares para seguir avanzando entre zonas. Hay que tener mucho cuidado de no quedarte sin balas para armas, porque a la larga será más complicado obtener municiones. Una buena opción sería la espada que realmente ayudó mucho.

Su apartado técnico es lastimosamente limitado, una pena ya que la idea en sí está buena. Hay muchas deficiencias técnicas, muy mala optimización y esta carencia le quita emoción al momento de jugar. Si bien el diseño de los personajes tanto supervivientes como zombies está bien, su diseño justo ayuda a que el juego sea al menos disfrutable.

Su tasa de framerate sufre muchas caídas y no es estable. Algo que puede sentirse bien en la portátil de la Switch, pero esto cambia al momento de jugarlo en el televisor mediante el dock. La cámara siempre te hará pasar malas jugadas y te expondrá ante la muerte de forma inevitable, lo mejor y el más adecuado modo de juego es el de la tercera persona. 

El sonido de las armas suenan casi igual y por más que hayan muchas de ellas al final decidirás andar con tu pistola de mano que es la que más encuentras en los lugares. Los zombies tienen quejidos y gemidos que te harán acordar a los del juego de Capcom y al menos como que te da la sensación de nostalgia. 

Hay que entender que el juego está creado por una desarrolladora pequeña, pero el gran esfuerzo que hay puesto en este título es claro. Hay mucha inspiración en el clásico de survival horror, pero es muy limitado en muchos aspectos. Hay cosas que sí se pueden rescatar, como el hecho que hay una opción de los clásicos Modo Horda y Supervivencia, teniendo al último el de mayor dificultad. De esta forma podremos tener muchas horas de juego. Si bien la historia pasa a segundo plano, podemos disfrutar de cinco niveles de dificultad, un modo Nueva Partida +, entretenernos con el modo foto. 

Conclusión:

Outbreak: Endless Nightmares es un título fuertemente influenciado por Resident Evil que te hará pensar que juegas un spin off. La gran variedad es que esta entrega es del género Roguelike brindándote además muchas horas gracias a los modos de juego. El apartado técnico es muy limitado y el diseño de personajes es muy justito. La jugabilidad es algo incómoda y por más que haya variedad en el cambio de vista del personaje, se recomienda jugarlo en tercera persona. 

La ambientación está bien hecha y te genera la sensación de nerviosismo, claro está que las caídas de frames puede quitar el ritmo del juego sobre todo al momento de querer escapar de los zombies. Hay que dejar en claro que el juego está hecho por una desarrolladora con un solo integrante y se valora el esfuerzo y cariño para un género muy querido por el público. Si te gustan los juegos de terror y te gusta mucho el survival horror podrías darle una chance a este título.

Lo Bueno:

  • La ambientación de los escenarios.
  • Hay muchos personajes para jugar.
  • Está inspirado en un clásico de survival horror 

Lo Malo:

  • La jugabilidad es incómoda.
  • La animación es muy limitada.
  • Mucha cantidad de zombies genéricos.
  • El framerate muy inestable.
  • Los efectos de sonidos pudieron mejorar.

NOTA:

 62


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1 Comentarios

  1. El juego es pésimo. Estoy tratando de que la empresa Dead Drop Studios me devuelva el dinero. Está lleno de bugs.

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